Tendón de Aquiles

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El tendón de Aquiles, también denominado tendón calcáneo, es un tendón que une el músculo de la pantorrilla, en la parte posterior de la pierna, con el hueso del talón.

Se trata de una banda muy resistente de tejido fibroso, que permite al músculo de la pantorrilla mover el pie, y resulta esencial para caminar, correr o saltar. Está considerado como el tendón más fuerte y grande, dado que tiene que soportar la tensión del movimiento, y el peso del cuerpo.

Las lesiones del tendón de Aquiles son muy frecuentes entre deportistas como corredores, futbolistas, tenistas y culturistas, entre otros muchos. Más concretamente la práctica del tenis plantea grandes exigencias al pie, pero en general todos los deportes donde se combinan movimientos de propulsión, bloqueo y pilotaje son susceptibles de provocar esta lesión. Los movimientos son más o menos violentos en función de la naturaleza del suelo y del peso soportado.

Las patología patologías más frecuentes debidas a la práctica deportiva, son la tendinitis aquilea (Inflamación del tendón de Aquiles), tendinosis (una patología crónica producida por la degeneración del tendón), bursitis (una inflamación de las bursas, que son las bolsas serosas de líquido que se ubican entre los huesos y el tendón) y la más grave, que sería la ruptura aguda del tendón de Aquiles.

Lo que debes saber sobre el tendón de Aquiles

El tendón de Aquiles está situado en la cara posterior de la pierna, y es el tendón de inserción común del tríceps sural, que está formado por los gemelos y el sóleo, un músculo que se encuentra situado debajo de los gemelos en profundidad, y se inserta en el calcáneo (el hueso posterior del pie). Su principal acción es la flexión plantar del pie o elevación del talón, aunque también participa en la flexión de la rodilla de una forma secundaria.

El tendón de Aquiles es un tejido con poca irrigación sanguínea, lo que le convierte en vulnerable a las lesiones. Con la edad, este riego aumenta aún más, a lo que se suma la pérdida progresiva de colágeno que aporta rigidez y resistencia a las tracciones. En algunos casos, las lesiones del tendón de Aquiles son consecuencia de alguna descompensación física, por ejemplo de la zona lumbosacra, que es la parte baja de la espalda, y con la que tiene una relación directa por medio de conexiones nerviosas.

Lesiones del tendón de Aquiles en el deporte

  • Tendinitis de Aquiles: es una inflamación causada por un desgaste gradual del tendón de Aquiles, generalmente debido a un esfuerzo muy repetido o por una lesión repentina. Generalmente se manifiesta como un dolor o rigidez en la parte posterior del talón, en el punto de conexión del tendón. Su recuperación puede llevar semanas, o incluso meses, y se recomienda reposo, hielo, venda compresiva y elevación para acelerar la recuperación, pero en ocasiones puede ser necesario un tratamiento adicional, habitualmente fisioterapia y fármacos anti-inflamatorios, pero en otros casos puede necesitar cirugía.
  • Tendinosis de Aquiles: es un engrosamiento y rigidez gradual del tendón de Aquiles, aunque sin inflamación aparente. Aunque el tendón se vuelva más grueso, en realidad es más vulnerable a las lesiones, debido a los micro-desgarros producidos por los ejercicios repetitivos. El síntoma más frecuente es un dolor prolongado, similar a la tendinitis, pero en este caso la patología es degenerativa.
  • Peritendinitis de Aquiles: es similar a la tendinitis, pero con la diferencia de que la inflamación se produce en el tejido que se encuentra alrededor del tendón, unos pocos centímetros por encima del talón, en lugar de en el tendón. Los síntomas y el tratamiento también son similares.
  • Bursitis de Aquiles: es una irritación o inflamación de la bursa, que es un saco de líquido que amortigua el tendón en su conexión con el talón. Generalmente suele irritarse por el uso de un calzado inapropiado para la práctica deportiva que se realiza. Los síntomas y tratamiento son similares a los casos anteriores, pero en este caso, se requiere un cambio de calzado.
  • Ruptura del tendón de Aquiles: es una lesión bastante grave que causa un dolor insoportable, y que incluso puede provocar una discapacidad permanente si no recibe el tratamiento adecuado. Las rupturas del talón de Aquiles no son muy frecuentes, ya que los músculos tienden a desgarrarse antes que los tendones. Se dan con más frecuencia en personas de mediana y tercera edad. Las rupturas del tendón de Aquiles se dan generalmente como resultado de un trauma directo en una caída, salto, o en un entrenamiento extenuante cuando la persona no se encuentra físicamente preparada. Generalmente se escucha un crujido, tras el cual la persona es incapaz de soportar ningún peso con el pie afectado. En este caso, es necesario dirigirse a urgencias de forma inmediata. El tratamiento requiere volver a unir el tendón de forma quirúrgica.
  • Tendinopatía aquílea no insercional: no es una tendinitis en el sentido más estricto, la tendinopatía no insercional aunque se comporta de forma parecida, es decir, hay dolor, inflamación y molestia en la palpación, e igualmente los movimientos también quedan limitados, sin embargo remite espontáneamente ante el descanso.

Diagnóstico de las lesiones del tendón de Aquiles

  • Un examen físico: en la mayoría de los casos el diagnostico se produce por un médico que examina físicamente la pierna y el talón, comprobando que existe dolor, inflamación, calor y engrosamiento, o bien se palpan nudos o bultos a lo largo del tendón.
  • Prueba de ultrasonido: es un tipo de exploración que utiliza ondas sonoras para crear imágenes, se utiliza generalmente cuando se sospecha una ruptura.
  • Tomografía computarizada: es raro el uso de esta prueba, salvo complicaciones o carencia de recuperación, ya que se trata de una prueba técnicamente compleja donde se toman múltiples radiografías para escanear la zona.
  • Prueba de Thompson: es la prueba más utilizada por los fisioterapeutas, que consiste en acostarse boca abajo, mientras el fisioterapeuta aprieta la pantorrilla, con lo que el pie debería moverse hacia abajo como respuesta, si el tendón está adherido, de no ser así podría indicar una ruptura.
  • Prueba de IRM: se trata de una prueba que obtiene las imágenes por resonancia magnética, por lo que es capaz de mostrar imágenes detalladas del estado en el que se encuentra el tendón. Es una prueba muy útil para diagnosticar las rupturas, pero no puede mostrar las tendinitis o la tendinosis.

¿Que se debe hacer tras una lesión del tendón de Aquiles?

  • En el momento de la lesión, se debe aplicar frío al menos durante 20 minutos, para reducir el dolor y la inflamación.
  • Tomar analgésicos y anti-inflamatorios en caso de inflamación y dolor bastante apreciable.
  • Mantener reposo con la pierna elevada, al menos durante 2 semanas. No se debe apoyar el pie en el suelo.
  • Usar muletas para desplazarse durante las 2 primeras semanas, pero no se recomienda moverse.
  • Si es necesaria la cirugía, a las 2 semanas se retirará la férula de inmovilización, y se colocará una órtesis tipo Walker. Después es necesaria una rehabilitación, que se producirá tras la 4ª semana.

¿Cómo prevenir una lesión del tendón de Aquiles?

El error de muchos deportistas se basa en que aplican las mismas rutinas de entrenamiento durante años, mientras que su cuerpo va lentamente cambiando. Se debe ser consciente de los cambios que se van produciendo en nuestro esqueleto, y adaptarnos a estos cambios que se van produciendo con la edad, si queremos mantener el nivel deportivo y no sufrir cada vez más lesiones.

Los deportistas deben mantener un entrenamiento, teniendo en cuanta que con la edad se debe entrenar con más cautela, equilibrando mejor la carga, y con mejor tono muscular tras un calentamiento, para evitar este tipo lesiones que pueden detener su actividad. Detectar adecuadamente nuestro estado muscular y tendinoso, así como nuestra elasticidad mediante una correcta propiocepción, es fundamental para poder aplicar una fuerza correcta, y una carga de trabajo en el tendón, que lo mantenga lo más sano posible.

Preguntas frecuentes sobre el tendón de Aquiles

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Referencias

  • Bianchi S., Martinoli C., Gaignot C., De Gautard R., Meyer J.M. Ultrasound of the ankle: anatomy of the tendons, bursae, and ligaments. Seminars in Musculoskeletal Radiology. Sep 9 3 243–59 (2005).
  • Krahe M.A., Berlet G.C. Achilles tendon ruptures, rerupture with revision surgery, tendinosis, and insertional disease. Foot and Ankle Clinics. Jun 14 2 247–75 (2009).
  • Haims A.H., Schweitzer M.E., Patel R.S., Hecht P., Wapner K.L. MR imaging of the Achilles tendon: overlap of findings in symptomatic and asymptomatic individuals. Skeletal Radiology. Nov 29 11 640–5 (2000).
  • David W. Stöller, Salvador B., Arthur E., Miriam A., Hollis G., Zehava S. et al. Magnetic resonance imaging in orthopaedics and sports medicine. 3 rd ed. Lippincott Williams & Wilkins 827–849 (2007).
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