Tendinistis

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La tendinitis es una inflamación, o en su defecto la irritación de un tendón, que son las cuerdas fibrosas que mantienen cohesionado el músculo al hueso.

Las tendinitis cursan dolor e hiper-sensibilidad en la articulación afectada, y su prevalencia suele estar asociada a movimientos articulares repetitivos, especialmente cuando se aplica fuerza de tiro, por lo que supone una lesión frecuente en los gimnasios, de forma muy especial cuando se practican rutinas de ganancia muscular.

En contra de lo que pudiera parecer, entrenar moderadamente con tendinitis mejora la vascularización de la zona lesionada y la nutrición de los tejidos, de esa forma el dolor se inhibe y favorece la recuperación, puesto que cuando una articulación se queda inmóvil pueden aparecer rigideces.

Esto se debe a que la tendinitis no aparece sólo en el tendón, sino que afecta también al músculo y a la vaina sinovial que recubre al tendón. Si aparecen rigideces pueden provocar la aparición de osteoporosis o atrofia muscular que pueden retrasar la recuperación.

Tendinitis en el deporte

Las tendinopatías suponen una lesión frecuente, tanto en los deportistas amateur como en los profesionales, y es algo habitual entre los entusiastas del gimnasio.

Las tendinitis en el deporte suelen aparecer por varios motivos que van desde a un ejercicio mal realizado (la causa más común), o bien debido a una sobrecarga en el peso (la causa más frecuente en las rutinas de volumen mal suplementadas), aunque también debido a variaciones musculo-esqueléticas en el deportista (la causa más frecuente por edad), o finalmente por contusiones accidentales directas en el tendón (causa menos frecuente).

Tienen especial predisposición hacia la tendinitis aquellos deportistas con una cierta degradación del colágeno asociado a la edad, que se encuentra inapropiadamente compensada mediante un suplemento, o en su defecto como consecuencia de patologías tales como la diabetes o la gota.

Los culturistas habitualmente reaccionaban con reposo e interrupción del entrenamiento frente a una tendinitis, por una mala asesoría, sin embargo Raquél Casado fisioterapeuta titular del Hospital Vithas la Salud, matiza que ante una tendinitis se debe cambiar el entrenamiento por otro menos lesivo, pero nunca interrumpirlo.

Tendinitis de hombro

La tendinitis del músculo y el tendón supra-espinoso es muy frecuente en culturistas con más de 10 años de entrenamiento continuado, y que por tanto acumulan una gran cantidad de micro-traumitismos en el hombro.

La tendinitis de hombro es compleja, y su recuperación suele ser lenta, ya que responde mal a la farmacología anti-inflamatoria y a la fisioterapia, impidiendo lógicamente la rutina de hombros y la rutina de espalda.

La tendinitis de hombro cursa con dolor en la palpación y ante la presión en el tendón en cualquier movimiento activo del hombro, presentándose con una importante pérdida de fuerza en la sustentación del peso. Generalmente se diagnostica mediante ecografía y/o pruebas radiológicas, y en casos graves mediante un TAC.

Cuando confluye la edad (+ de 45 años) con un entrenamiento prolongado (+ de 10 años) su prevalencia aumenta, y dada su escasa reactiva a los anti-inflamatorios y la fisioterapia, suele coadyuvarse con electroterapia, ultrasonidos y crioterapia.

Una suplementación continuada que contemple la arginina y el colágeno con ácido hialurónico en culturistas con más de 40 años de edad, con un entrenamiento prolongado durante años, inhibe de forma importante la predisposición a la tendinitis de hombro.

Tendinitis de muñeca o tendinitis de Quervain

La tendinistis de muñeca o tendinitis de Quervain es frecuente entre los culturistas legos que hacen caso omiso a la utilización de guantes con muñequera a la hora del entrenamiento, sobre todo cuando su edad supera los 40 años.

Si además ignoran el hecho de que resulta aconsejable que tomen arginina y colágeno con ácido hialurónico, la prevalencia aumenta de forma considerable.

El culturista cuarentón lego (dicese de aquél hombre que sobrevenida la crisis de los 40, decide acudir al gimnasio por primera vez, o después de décadas, para recuperar una forma y aspecto físicos perdidos) que carece de la experiencia necesaria en el entrenamiento, suele cometer siempre los mismos errores que le conducen inevitablemente hacia las tendinitis, hernias y lesiones lumbares, cuando no cosas más graves.

Usualmente no utiliza los guantes adecuados, realiza mal los ejercicios, y raramente se suplementa, es más, considera que los suplementos son «porquerías«. Hacerle comprender que ya no tiene 20 años, y que por tanto sus articulaciones necesitan un aporte colágeno que ya no segrega, y un ácido hilurónico (que tampoco segrega ya, por eso tiene arrugas, ve mal de cerca y sus músculos se descuelgan, además de una faja lumbar debilitada) que proteja tanto sus articulaciones como sus tendones, y una arginina que ayude a sintetizarlo, suele obtener la respuesta de … ¿me estás llamando viejo?.

La mayoría de entrenadores de las salas de musculación, hartos de la misma respuesta, ya no suelen decirles nada, aunque los errores en el equipamiento y el entrenamiento sean manifiestos, y esperan pacientemente a su primera tendinitis, después de la cual ya no suelen volver. Los culturistas venteañeros y trentañeros suelen ser más receptivos y se dejan aconsejar mejor, por lo que enseguida consiguen el equipamiento y los suplementos que les han aconsejado, y obviamente sufren muchas menos lesiones, y esto no es atribuible a su juventud.

Tendinitis de rodilla o rotuliana

La tendinitis rotuliana es una lesión muy relacionada con el deporte, de hecho se la conoce popularmente como «rodilla de saltador«.

La lesión se produce en el tendón que conexiona la rótula con la tibia, y la función del tendón rotuliano es activar los músculos de la parte frontal del muslo, para que la rodilla se extienda. Cuando la lesión se produce cursa siempre con dolor en la rodilla.

En el gimnasio, es una lesión propia de culturistas con una importante hipertrofia muscular en las piernas, tras años de entrenamiento con la rutina de piernas, que acumulan decenas de miles de repeticiones en los ejercicios de prensa y sentadillas lastradas con grandes pesos, que con frecuencia superan los 100 kg.

Cuando estos culturistas superan los 40 años, y no se han suplementado adecuadamente con un aporte extra de colágeno y arginina son muy susceptibles a la tendinitis rotuliana ya que no han tenido en cuanta que sus tendones se vuelven menos flexibles con la edad. Una vez que la tendinistis se produce cursa el dolor como primer síntoma entre la rótula y el punto donde el tendón se conecta con el hueso de la espinilla (la tibia), a la hora de realizar los ejercicios, calmando una vez que interrumpe el entrenamiento.

Si no se consulta al fisioterapeuta, el dolor finalmente no cesará incluso interrumpiendo los ejercicios que los producen, y acabará interfiriendo con las actividades diarias como andar, generalmente con inflamación y enrojecimiento de la zona.

Epicondilitis o codo de tenista

La tendinitis del epicóndilo, popularmente conocida como «codo de tenista» es una tendinitis de brazo muy común en el deporte.

Como todas las tendinitis, es una patología que se produce por exceso de uso, en este caso del codo, y consiste en una inflamación de los tendones que unen los músculos del antebrazo con la parte exterior del codo. Se produce por un exceso de repeticiones en los ejercicios que se realizan con el brazo, tras años de entrenamiento.

El brazo está implicado en muchas rutinas como la rutina de hombros, la rutina de espalda, la rutina de brazos o la rutina de pecho, por lo que está sometido a un gran desgaste en los culturistas, aunque también es muy frecuente en el crossfit y en otros deportes.

Entre los entusiastas del gimnasio hay 2 factores que facilitan la epicondilitis. La primera es un mal entrenamiento del brazo, donde se presta toda la atención a biceps y triceps, y poco o nada a los ejercicios de antebrazo, cuya vulnerabilidad se incrementa con los años, desembocando en la tendiditis de codo. La segunda es una mala suplementación articular, cuando se superan los 40 años, ignorando que el colágeno y el ácido hialurónico comienzan a ser deficitarios en la articulación, y no obstante se le carga con los mismos pesos, confiados en que la hipertrofia muscular obtenida con el tiempo puede tolerarlo, sin considerar las articulaciones.

Preguntas frecuentes sobre la tendinitis

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Referencias

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