Hormona del crecimiento

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Si eres un entusiasta del gimnasio con menos de 21 años, no necesitas leer este artículo ya que dispones de hormona del crecimiento humano o GH endógena más que suficiente, por esa razón casi con toda seguridad serás ectomorfo, ya que una de sus funciones principales es reducir la grasa.

A partir de los 30 la cosa cambia, y lentamente esta hormona producida por la glándula pituitaria que se encuentra en el cerebro comienza a desaparecer, con lo que tu cuerpo ectomorfo con talla 36 de pantalón comienza a transformarse. Esta desaceleración en la producción natural de hormona del crecimiento humana o GH con el paso de la edad, ha desencadenado un gran interés en el uso de esta hormona producida de forma sintética (HGH, por sus siglas en inglés) como una forma de sortear los cambios vinculados al envejecimiento en las terapias anti-age.

Sin embargo, inyectar somatropina sintética en un adulto, puede acarrear efectos adversos bastante serios, especialmente en lo relacionado con el cáncer, razón por la cual tratar los carcinomas en niños resulta más dificultoso que en los adultos. Los entusiastas del gimnasio siempre han utilizado la hormona del crecimiento sintetizada o somatropina como un tratamiento hormonal drástico para el corte, obteniendo unos niveles de definición propios del adolescente, sin embargo, los riesgos superan con mucho sus ventajas, razón por la cual dejó de utilizarse en las terapias anti-envejecimiento.

hormona del crecimiento

¿Qué hace la hormona del crecimiento?

La hormona del crecimiento humana tiene su mayor liberación durante la etapa previa a la pubertad. En esta época se produce un aumento de la testosterona, que supone también un aumento de los estrógenos y el cierre óseo de los huesos, por lo que la hormona del crecimiento humana se encarga del crecimiento óseo durante los primeros 21 años, después una vez se completa el cierre definitivo de los huesos, su producción comienza a descender gradualmente.

Su acción anabólica esencial se produce sobre los huesos, y de forma más secundaria sobre los órganos, músculos, tendones, ligamentos y piel, razón por la cual se utilizaba en las terapias de rejuvenecimiento. Una vez la persona entra en la edad adulta, la función de la hormona del crecimiento humana se centra en el control de la glucemia, ya que esta hormona es hiperglucemiante favoreciendo la quema de grasas como fuente de energía, preservando así la glucemia, junto al glucagón y las catecolaminas. Esta es la función que los entusiastas del gimnasio aprovechan para utilizarla en sus ciclos de corte.

Las personas diabéticas tienen un índice mayor de hormona del crecimiento humana, especialmente los diabéticos del tipo 1, debido a que el metabolismo de los glúcidos está alterado, y su cuerpo reacciona mediante la homeostasis, produciendo más hormona del crecimiento humana para incrementar la combustión de las grasas que reconoce como depósitos de glucosa, además de las hipoglucemias que pudieran generarse mediante la administración de insulina exógena, que intenta contrarrestar con las catecolaminas y el glucagón. Por si esto no fuera suficiente, y como mecanismo de supervivencia del diabético, la hormona del crecimiento humana transforma las células musculares y hepáticas de forma que sean resistentes a la insulina.

En lo que al anabolismo muscular se refiere la hormona del crecimiento humana aumenta la retención de nitrógeno y la fabricación de colágeno, pero su capacidad anabólica es prácticamente nula, esta es la razón por la cual todos los adolescentes y pre-adolescentes son ectomorfos en su práctica totalidad, sin embargo su acción en la combustión de las grasas es muy apreciable, lo que propicia que, salvo una dieta pésima, y un sedentarismo acentuado (poco probable en el metabolismo del adolescente) todos ellos presentan una definición muscular envidiable, con un mínimo esfuerzo.

La hormona del crecimiento sintética o somatropina

La extremadamente cara somatropina sigue siendo utilizada con frecuencia por los entusiastas del gimnasio para sus ciclos de corte, a pesar de sus efectos adversos relevantes.

Por ejemplo, la somatropina (HGH) inhibe la utilización de la glucosa por parte del tejido muscular y por los adipocitos, produciendo una mayor resistencia a la insulina, por lo que de inyectarse somatropina por episodios largos puede ocasionar lo que se llama diabetes hipofisaria, en la cual se necesitan grandes cantidades de insulina para reducir la glucemia, lo que puede producir que las células del páncreas se agoten, desencadenando así una diabetes mellitus del tipo 2 para el resto de la vida.

Otro ejemplo claro es que la La somatropina (HGH) puede ocasionar una disminución de las T4 tiroideas, mediante una compleja retro-alimentación. Con las T4 bajas se producen pocas T3 al entrar en contacto con las deiodinasas, liberando una combustión lípida, pero solo con la presencia de insulina, lo que explica el famoso trio utilizado por los culturistas de competición para una perfecta definición, compuesto por HGH, Insulina y T4, lo que supone que al alterarse tal cantidad de hormonas al mismo tiempo, las consecuencias son imprevisibles.

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Efectos adversos de la hormona del crecimiento sintética

Gimnasio Gym advierte que los riesgos más notables para los entusiastas del gimnasio que utilizan la somatropina para sus ciclos de corte, es que cualquier célula tumoral incipiente que pudiera existir, comenzará a replicarse rápidamente, por lo que el tumor (sea donde fuere) quedaría asegurado.

Otro problema añadido para los entusiastas del gimnasio que utilizan la somatropina es que produce crecimiento visceral, no siendo tan raros los casos de culturistas a los que les ha crecido mucho la lengua, la nariz, las orejas y por supuesto el intestino, dando lugar a un abdomen dilatado que da la apariencia de «barriga«.

Por otro lado, quienes se inyectan la somatropina de forma subcutánea diariamente durante un período de tiempo largo, efectivamente lograrán un corte pronunciado, pero a costa del volumen, por lo que necesitan una anabolizante esteorideo poco estrógeno (usualmente suele ser Anavar o Winstrol, o ambos) para no perder masa magra, lo que situará el ciclo de corte muy por encima de los 1.000 €.

¿Merece la pena un protocolo tan caro con unos riesgos tan altos?. Para la mayoría de entusiastas del gimnasio no, por esta razón su uso ha quedado suscrito únicamente a los profesionales del culturismo (y del ciclismo, y de los corredores de fondo, y de la halterofilia, y de las artes marciales, y de la natación … entre otros muchos, especialmente los competidores de iron man).

Debe tenerse en cuenta que la HGH es un fármaco que sólo se puede adquirir de forma legal con receta médica, y recetar este fármaco para cuestiones relacionadas con el anabolismo muscular y el dopaje por los atletas, está estrictamente prohibido por la ley.

Por tanto, la única forma de conseguir HGH es de forma ilegal.

¿Cómo se administra la hormona del crecimiento?

La hormona del crecimiento se administra de forma subcutánea, usualmente bajo la piel del vientre. con una jeringuilla de insulina. En general, la dosis inyectada por los culturistas suele ser desde 4 UI por día durante 50 días, hasta 8 UI por día durante 25 días.

La somatropina tiene una vida media de 15 a 20 minutos después de la inyección subcutánea. La concentración en sangre de somatropina alcanzan el pico a la 1-3 horas después de la inyección, pasado ese tiempo ya no ofrece prácticamente ningún efecto.

La mayoría de los expertos coincide en que el mejor momento para inyectarse somatropina es cuando el nivel de la insulina es bajo, es decir, después del entrenamiento, seguido de otra administración de la insulina de 30 a 40 minutos después, sin embargo en usos médicos como la terapia anti-edad recomiendan inyectarla antes de dormir.

Efectos secundarios más comunes de la somatropina

  • Síndrome del túnel carpiano: una enfermedad que afecta al nervio de la muñeca que es el responsable de la sensibilidad y el movimiento a partes de la mano. Puede provocar entumecimientos, hormigueos, debilidad o un daño muscular en manos y dedos.
  • Acromegalia: causada por un tumor benigno no carcinomatoso de la glándula hipofisiaria denominado adenoma hipofisiario. Este tumor genera que la hipófisis produzca un exceso de hormona del crecimiento.
  • Ginecomastia: aunque cualquier entusiasta del gimnasio sabe lo que es la ginecomastia, diremos para los novatos que es un agrandamiento patológico de una o ambas glándulas mamarias que suele estar asociado a una hiperprolactinemia, es decir, un exceso de prolactina en sangre.
  • Crecimientos viscerales: usualmente de nariz, mandíbula, orejas, lengua, pies, intestinos … etc.
  • De 600 a 1000 €: menos en tu bolsillo. Si te los vas a gastar de todas formas, debes tener en cuenta que las ampollas de somatropina no pueden romper la cadena del frío, por lo que deben ser entregadas en un recipiente nevera (similar al de los alimentos congelados) con hielo suficiente para aguantar el transporte. Las ampollas deben permanecer en la nevera hasta que su contenido sea mezclado con agua destilada para su administración subcutánea.

Preguntas frecuentes sobre la hormona del crecimiento

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Referencias

  • Cacciari E., Tassoni P., Cicognani A., Pirazzoli P., Salardi S., Balsamo A., Cassio A., Zucchini S., Colli C., Tassinari D., et al. Value and limits of pharmacological and physiological test to diagnose growth hormone (GH) deficiency and predict therapy response: first and second retesting during replacement therapy of patients defined as GH deficient. Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism (1994).
  • GH Research Society. Consensus guidelines for the diagnosis and treatment of growth hormone GH deficiency in childhood and adolescence: summary statement of the GH research Society. Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism 2000-85:3990 – 3993
  • Reiter E.O., Rosenfeld R.G. Crecimiento normal y patológico. En Kronenberg H.M., Melmed S., Polonsky K.S., Larsen P.R., eds. Williams Textbook of endocrinology – 11ª ed. Barcelona: Elsevier España, 2009:859-979.
  • Soriano Guillén L., Martos Moreno G.A., Argente J. Métodos de exploración de la secreción hormonal adenohipofisaria. En Pombo M, ed. Tratado de endocrinología Pediátrica, 4ª ed. Madrid: MacGraw- Hill. Interamericana, 2009:277-284.
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