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Bebidas energéticas

bebidas energéticas

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En los últimos años, las bebidas energéticas han logrado un importante nicho de mercado, de forma que en la actualidad existe una gran cantidad de marcas que las comercializan.

Su consumo parece imparable, según indican diferentes estudios realizados, que lo sitúan en torno al 31% de jóvenes que las consumen semanalmente. Este tipo de refresco comenzó a venderse a mediados de ´90, y hoy día, las bebidas energéticas en el deporte están muy extendidas.

En 1962 se comercializó por primera vez una bebida energética en Japón, y en las décadas siguientes su producción y consumo se popularizó, hasta que en 1987 surgió en Austria la revolución de Red Bull, que llega a Estados Unidos una década más tarde. A partir de entonces, el consumo de estas bebidas se multiplicó de forma exponencial. En la actualidad existen más de 300 variedades diferentes y marcas que son muy consumidas entre las personas más jóvenes.

Aproximadamente el 30% de los adultos en Europa con una edad entre 18 y 65 años consumen habitualmente bebidas energéticas, de los cuales el 12% están calificados como consumidores crónicos, con consumos continuados de 4 a 5 días a la semana, mientras que el 11% está considerado como adictos (consumiendo más de 5 días), según indica la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria  (EFSA).

Son muy populares en disciplinas como el triatlón, el runnig, el culturismo, y en general todas aquellas actividades físicas que precisan de un desgaste físico importante. Inicialmente, las bebidas energéticas fueron creadas solo para deportistas, para mejorar su rendimiento deportivo cuando era necesario un esfuerzo mayor, por tanto son muchos los deportistas que las consumen habitualmente, sin embargo, su consumo se ha extendido fuera del ámbito deportivo, pudiendo ser perjudiciales para la población que no realiza deporte alguno.

Para este tipo de persona no deportista, debe tener en cuenta que su consumo continuado, ha sido asociado a las sobredosis de cafeína, hipertensión, pérdida de masa ósea y osteoporosis, fobias, cefalea, síndrome depresivo, ansiedad, palpitaciones, insomnio, náuseas, vómitos, micción frecuente, y cambios en la frecuencia cardíaca que pueden derivar en otras enfermedades cardiovasculares, además de una estimulación continuada de los sistemas Nervioso Central.

Consumir alcohol mezclado con bebidas energéticas, conduce a un estado que precipita una menor percepción del grado de intoxicación etílica, con una mayor estimulación del deseo de beber.

Composición habitual de las bebidas energéticas

  • L-Carnitina: la L-carnitina es un agente relevante en la oxidación de los ácidos grasos, y que puede mejorar su capacidad de oxidación durante la contracción muscular.
  • Xantinas: las xantinas relajan los bronquios y estimulan el sistema nervioso central, así como el músculo cardíaco, aunque también presentan efectos diuréticos, sin embargo en dosis elevadas pueden presentar un efecto ergolítico, disminuyendo el rendimiento deportivo y produciendo agitación, confusión mental y taquicardia.
  • Taurina: la taurina debe su nombre al descubrimiento de la misma en la bilis del toro. Es un componente de los ácidos biliares bastante conocido por su papel antioxidante y osmorregulador. La taurina incrementa la actividad de la cafeína cuando está presente.
  • Inositol: cuya función es la degradación de grasa corporal, pero junto a determinados neurotransmisores, interviene también en la transmisión neuronal. Este compuesto suele agregarse generalmente a las bebidas energéticas debido a su eficiencia para convertir los nutrientes en energía, aunque también por su fuerte efecto edulcorante.

Alternativa a las bebidas energéticas sin efectos secundarios

El paquete de 4 suplementos de Crazybulk es una alternativa legal a las bebidas energéticas, pero sin sus efectos secundarios, para obtener energía extra , en un lapso breve de tiempo. Consta de 1 D-Bal (que es la alternativa al Dianabol), 1 Testo-Max (que es la alternativa al Sustanon), 1 DecaDuro (que es la alternativa al Decadurabolin), 1 Trenorol (que es la alternativa a la Trembolona).

La ingesta de estos suplementos durante 2 ó 3 meses, equivale a un ciclo de 3 semanas con los esteroides mencionados, pero sin ninguno de sus efectos nocivos para la salud del deportista. Se trata de una suplementación deportiva natural muy popular en los Estados Unidos, empleada por culturistas de competición.

El consumo recomendado de bebidas energéticas

En España se comercializan 4 tipos diferentes de bebidas energéticas en función de la cantidad de cafeína que contienen. Modalidad de 15, 32, 40 y 55 mg. por cada 100 ml., en envases que suelen ser de 250 ml. a 500 ml., por tanto una lata convencional puede contener de 80 a 300 mg. de cafeína, lo que equivale a 4 cafés espressos (75mg.).

Cualquier persona no deportista que consuma más de 1,4 mg. de cafeína por kilo de peso al día, puede sufrir insomnio y reducción de la duración del sueño. Si esta ingesta sobrepasa los 3 mg. de cafeína por kilo de peso, podría implicar además riesgos cardiovasculares y hematológicos, neurológicos y psicológicos. Esta cantidad se considerada perjudicial para la salud, y se alcanza o supera simplemente con consumir 0,5 litros al día de bebidas energizantes.

Se entiende por un consumo moderado el expuesto en el informe de AESAN, que establece unas pautas en función de los kg. de peso del consumidor/a y la composición de la bebida:

Efectos de las bebidas energéticas en el deporte

Las bebidas energéticas en el deporte son bastante polémicas. Los partidarios de su consumo aseguran que existen numerosos beneficios, mientras que sus detractores alegan graves efectos para la salud. Los beneficios que usualmente se atribuyen a las bebidas energéticas son los siguientes:

Una investigación sobre los efectos de las bebidas energéticas desarrollada por la Universidad Camilo José Cela y publicada en el British Journal of Nutrition, que investigó a deportistas de élite del fútbol, baloncesto, voleibol, tenis, natación, hockey y escalada, que consumieron el equivalente a 3 latas de bebida energética, o una bebida placebo, antes de una competición deportiva, midiendo su rendimiento con el uso de dispositivos GPS, dinamómetros y potenciómetros, han podido corroborar que los deportistas que habían consumido una bebida energética antes de la competición aumentaban su rendimiento deportivo entre un 3% y un 7%.

Sin embargo, el deportista debe saber que una lata de bebida energética tienen por lo general un excesivo contenido de cafeína, por lo que tiene un elevado aporte de calorías, superior al de 2 latas de Coca Cola por hacer una comparación popular. Igualmente la cantidad de azúcar de estas bebidas es prácticamente el triple de la dosis diaria recomendada solo en una lata, con objeto de aparentar una mayor cantidad de energía. Finalmente el deportista debe tener en cuenta que ambos componentes son adictivos.

Finalmente el deportista debe ser consciente de que estas bebidas son estimulantes, por lo que habitualmente contienen taurina o guaraná, que elevan la tensión arterial e incrementan el ritmo cardíaco, efectos que deben tenerse muy en cuenta cuando se superan los 45 años. Por último, las bebidas energéticas no deben mezclarse nunca con alcohol, ya que enmascaran los efectos etílicos y generan ansiedad o taquicardias.

Las bebidas energéticas en niños y adolescentes

Joao Breda, que es el responsable del programa para Nutrición y Actividad Física y Obesidad de la oficina europea de la OMS, junto con otros miembros de dicha institución, analizaron en el año en 2014 los riesgos y efectos derivados del consumo de bebidas energéticas en los niños y los adolescentes. En su artículo se señaló que los riesgos para la salud en niños y adolescentes asociados con el con el consumo de bebidas energéticas se debe siempre a su contenido en cafeína, que les puede causar palpitaciones, hipertensión y propensión a la diabetes tipo 2, ya que la cafeína reduce la sensibilidad a la insulina.

El estudio da por probadas las consecuencias negativas de un consumo de cafeína entre los niños y adolescentes, por sus efectos sobre los sistemas neurológico y cardio-vascular, que les pueden provocar una dependencia física o adicción, y también un mayor riesgo de obesidad debido al alto contenido en azúcar. En este sentido, la preocupación de los estados sobre los riesgos del consumo excesivo de cafeína en los niños han conducido a una prohibición total de las bebidas energéticas a menores en Dinamarca, Turquía, Noruega, Uruguay, Islandia y Francia, donde se comercializaban desde 2008.

Preguntas frecuentes sobre las bebidas energéticas

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Referencias

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