Aceite de coco

| |

El aceite de coco se compone básicamente de triglicéridos, que contienen sobre un 82 % de ácidos grasos saturados.

Estos ácidos grasos se dividen en ácido caprílico, ácido laúrico, ácido cáprico, ácido palmítico, ácido esteárico y ácido mirístico.

Tiempo atrás, la manteca de palma, que se elabora con el aceite de la semilla de palma se utilizaba como grasa para repostería debido al ácido laúrico que contiene.

Se entiende como aceite de coco aquel que se obtiene mediante la extracción del aceite con la copra como materia prima. La copra es el resultado de un proceso de secado de la carne del coco, de la cual se obtiene un aceite llamado de coco o de copra mediante una temperatura moderada de hasta 100° C. Se entiende como aceite coco virgen extra al que se obtiene utilizando el prensado del coco fresco como materia prima sin la ayuda de calor, definido como extracción en frío. (Parrotta 1993, Kader A. 2011, Rajamohan & Archana 2019).

Varios estudios relacionados con el aceite coco desvelan que los triglicéridos de cadena larga que posee podrían ayudar a los adultos a bajar de peso, sin embargo estos estudios se realizaron con un aceite de coco que se componía al 100 % de ácidos grasos, mientras que el aceite de coco que podemos encontrar en los supermercados apenas llega al 14 %, por lo que la Sociedad Alemana de Nutrición ha rechazado estos estudios, especialmente teniendo en cuenta que otros estudios más recientes no hallaron efectos termogénicos, por lo que en todo caso no actuaría como un quemador de grasas.

El aceite de coco en el deporte

El auge de los super-alimentos ha aumentado la popularidad del aceite de coco entre deportistas, debido a que su alto índice graso puede aportar suficiente energía para afrontar duros entrenamientos, como una alternativa en la dieta a los carbohidratos.

En realidad el aceite de coco ya era usado como suplemento en la dieta de los deportistas por sus triglicéridos de cadena media o TCM, y sus ácidos grasos de cadena media o AGCM que son absorbidos por vía intestinal y transportados en la sangre a través del sistema portal hepático, desde mucho antes de aparecer los modernos suplementos deportivos industriales.

Estos AGCM tienen un proceso de absorción más similar a los carbohidratos que al de las grasas, esto es, no tienden a ser depositados en las células del tejido adiposo como acúmulos de grasa, más bien lo contrario, se metabolizan mediante un proceso denominado beta-oxidación, que desde tiempo inmemorial fue reconocido y utilizado como una fuente de energía eficiente para los atletas.

Sin embargo, su utilización comenzó a quedar desplazada en el siglo XX por los suplementos deportivos industriales, y de nuevo en el siglo XXI vuelve a ponerse de moda. Los especialistas en nutrición deportiva del International Journal of Food Sciences and Nutrition que observaron biológicamente este efecto de los ácidos grasos del aceite de coco en el deporte, concluyeron que ayudaban a retrasar la aparición de la fatiga, lo que contribuía al aumento del gasto energético. No apreciaron una mejora ergogénica en si misma, pero sí un retraso evidente en el punto de fatiga de un entrenamiento, que de promedio fue un 30% más largo.

Otro elemento que se perdió en el tiempo son sus propiedades anti-microbianas que fortalecen el sistema inmune, segunda razón por la cual se le daba a los atletas en la antigüedad, ya que le apreciaron importantes beneficios anti-inflamatorios y antioxidantes para afrontar las frecuentes caídas y lesiones que sufrían.

El aceite de coco para reducir la grasa abdominal en deportistas

Un estudio publicado en 2009 en la revista Lipids, que se realizó a 40 mujeres entusiastas del gimnasio con grasa abdominal, halló que el aceite de coco virgen extra redujo el perímetro de su cintura y mejoró otros marcadores de salud comparado los resultados con otros aceites vegetales.

En este estudio se observó que el aceite de coco además de aumentar el gasto energético y favorecer la sensación de saciedad, favoreció la disminución de grasa abdominal, reduciendo el perímetro del abdomen.

Generalmente los entusiastas del gimnasio utilizan el aceite de coco para condimentar sus ensaladas y batidos de frutas o vegetales, simplemente añadiendo una cucharada de aceite de coco aportando de esta forma los ácidos grasos de cadena media y los antioxidantes que les proporciona la energía necesaria para afrontar entrenamientos duros. Naturalmente también se puede añadir en los batidos de proteína, aunque también le añade el sabor, algo que no a todos los culturistas les gusta.

En cuanto al viejo estigma sobre que el aceite de coco es puro veneno para los deportistas, esto se demostró falso por los nuevos estudios de investigación, y la prueba evidente se encuentra en los habitantes de la isla de Tokelau, que ingiere un 60% de las calorías diarias de su dieta mediante el aceite de coco, siendo los mayores consumidores de grasa saturada del planeta. Esta tribu disfruta de una salud normal, y no se han hallado evidencias de frecuentes enfermedades cardiovasculares entre sus miembros.

Otros efectos del aceite de coco en los deportistas

Otro factor muy apreciado por los deportistas es que el ácido laúrico se acerca casi al 50% del total de los ácidos grasos que están presentes en el aceite de coco, de forma que cuando es digerido de forma enzimática, se genera un monoglicérido llamado monolaurina. Tanto el ácido laúrico como la monolaurina tienen la capacidad de atacar a los patógenos como las bacterias, los virus o los hongos, incluida la bacteria Staphylococcus Aureus y el hongo de levadura Candida Albicans, que supone una fuente habitual de infecciones.

Igualmente otra propiedad muy valorada del aceite de coco en los deportistas es su capacidad de reducción del apetito. Aunque aún no está del todo claro porqué se produce este efecto, todo parece indicar a que los ácidos grasos que contiene son metabolizados, generando cuerpos cetónicos que son los responsables de reducir el apetito. En uno de los estudios más recientes donde se suministró diferentes cantidades de ácidos grasos de cadena media y larga a 6 adultos sanos, se halló que los hombres que ingirieron una mayor cantidad de ácidos grasos de cadena media comieron 256 calorías menos de promedio a lo largo del día, con respecto a quienes ingirieron ácidos grasos de cadena larga.

En lo que respecta a los entusiastas del gimnasio específicamente, se ha puesto de moda en la última época sustituir los carbohidratos antes entrenar por el aceite de coco, puesto que les proporciona una energía constante y sostenida durante todo el entrenamiento, frente a los picos de energía que entregan los carbohidratos, lo que supone una resistencia mayor y un menor agotamiento muscular.

En otro estudio de gran interés llevado a cabo en Japón, donde se comparó la ingesta de triglicéridos de cadena media (como los contenidos en el aceite de coco), respecto a la ingesta de triglicéridos de cadena larga (como los contenidos en otros alimentos) los resultados hallados fueron concluyentes. Aquellos deportistas que tomaban ácidos grasos de cadena media, generalmente ingiriendo aceite de coco virgen extra, obtuvieron mejores resultados. En el estudio se halló también que ingerir aceite de coco virgen extra antes de entrenar reduce la concentración de lactato en sangre durante el ejercicio, e incrementa la duración del entrenamiento intenso, respecto a los deportistas que consumen ácidos grasos de cadena larga contenidos en los alimentos.

Lo que no se ha podido corroborar es la presunta termogénesis que el aceite de coco podría proporcionar, obteniendo de esta forma un mejor rendimiento en los entrenamientos, e incluso quemar grasas acumuladas gracias a la estimulación de la temperatura corporal. Los últimos estudios realizados no han podido determinar una termogénesis mayor en los culturistas que tomaban aceite de coco, respecto a quienes tomaban carbohidratos, por lo que parece poco probable que sustituya a los quemadores de grasa.

¿Donde puedo comprar aceite de coco virgen extra?

Preguntas frecuentes sobre el aceite de coco

Más dietas y nutrición deportiva que podría interesarte

Referencias

  • Ahsan H., Ahad A., & Siddiqui W. A. A review of characterization of tocotrienols from plant oils and foods. Journal of Chemical Biology 8 2 45–59 (2015).
  • Appaiah P., Sunil L., Kumar P.K., & Krishna A.G. Composition of coconut testa, coconut kernel and its oil. JAOCS, Journal of the American Oil Chemists’ Society 91 6 917–924 (2014).
  • Boateng L., Ansong R., Owusu W.B., & Asiedu M. Coconut oil and palm oil’s role in nutrition, health and national development: A review. Ghana Medical Journal 50 3 189–196 (2016).
  • Cardoso D.A., Moreira A.S.B., De Oliveira G.M.M., Luiz R.R., & Rosa G. A coconut extra virgin oil-rich diet increases HDL cholesterol and decreases waist circumference and body mass in coronary artery disease patients. Nutricion Hospitalaria 32 5 2144–2152 (2015).
  • Eyres L., Eyres M.F., Chisholm A., & Brown R.C. Coconut oil consumption and cardiovascular risk factors in humans. Nutrition Reviews 74 4 267–280 (2016).

Consejos de Gimnasio Gym

Anterior

Pasas

Verduras

Siguiente

Deja un comentario

error: El contenido de Gimnasio Gym está protegido.